Ciudad de México, 28 de febrero de 2026 — Hoy se reportó el asesinato del Ayatolá Ali Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán desde 1989, tras una serie de bombardeos aéreos ejecutados de manera conjunta por Estados Unidos e Israel en territorio iraní.

De acuerdo con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump en su plataforma Truth Social, el Ayatolá Jamenei, de 86 años, fue eliminado en uno de los ataques dirigidos a su residencia en Teherán, en el marco de una operación militar de gran escala que describió como destinada a neutralizar amenazas y promover un cambio en la dirección del país. Fuentes israelíes consultadas por diversos medios internacionales han corroborado esta versión, aunque las autoridades iraníes, a través de agencias estatales como Tasnim y Mehr, han negado el hecho y afirmado que el Líder Supremo se encuentra “firme y al mando”.
Esta operación militar representa una escalada sin precedentes en las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel. La eliminación selectiva de una alta autoridad en territorio soberano extranjero mediante ataques aéreos ha generado profundas preocupaciones en la comunidad internacional respecto al respeto a la soberanía estatal, al derecho internacional humanitario y a las implicaciones éticas y humanitarias de acciones que involucran la supresión deliberada de figuras políticas de alto nivel.

El asesinato del Ayatolá Jamenei —figura central del sistema político iraní durante más de tres décadas— deja un vacío de poder significativo en la República Islámica y abre un periodo de incertidumbre sobre la sucesión y la estabilidad interna del país, en un contexto de continuos bombardeos que, según anuncios oficiales estadounidenses, se prolongarán “durante la semana o el tiempo que sea necesario”.

