Madrid, España. — La inteligencia artificial avanza a un ritmo sin precedentes y su impacto transformará radicalmente la vida cotidiana en los próximos años. Así lo advirtió Román Orús, integrante del Panel de Expertos en Inteligencia Artificial de la Organización de las Naciones Unidas, durante la primera reunión presencial del grupo celebrada en España.
El encuentro reunió a 40 especialistas internacionales con el objetivo de establecer las bases para una gobernanza global de la IA, cuyo primer informe será presentado en julio en Ginebra, en el marco de un foro internacional impulsado por la ONU.
Orús calificó el encuentro como “muy fructífero” y destacó la relevancia de que España haya sido sede de esta primera reunión, al considerar que el país puede desempeñar un papel clave en el desarrollo y regulación de esta tecnología tanto a nivel europeo como global.

Un cambio de era: la IA como nueva revolución industrial
El científico subrayó que la inteligencia artificial no es solo una innovación tecnológica más, sino una transformación estructural comparable a una nueva revolución industrial. “La velocidad de esta revolución es aplastante”, afirmó, advirtiendo que los cambios ya son visibles en sectores laborales y seguirán acelerándose.
Entre los escenarios que planteó, destacó que en un futuro cercano los usuarios dejarán de interactuar directamente con servicios digitales, ya que serán agentes de IA quienes realicen tareas como compras, gestiones y toma de decisiones cotidianas.
Además, anticipó una integración masiva de esta tecnología en múltiples entornos: dispositivos personales, drones, vehículos autónomos y, eventualmente, robots humanoides dentro de los hogares.
Robots en casa y redefinición del trabajo humano
Uno de los puntos más llamativos de sus declaraciones fue la previsión de que los robots humanoides formarán parte de la vida doméstica en los próximos años. Estos sistemas, equipados con inteligencia artificial avanzada, podrían asumir tareas físicas que actualmente realizan las personas.
Este escenario, señaló, obligará a replantear el papel del ser humano en la sociedad y el mercado laboral, en un contexto donde muchas funciones podrían automatizarse.
Regulación: el gran desafío global
Orús advirtió que el desarrollo acelerado de la IA también implica riesgos significativos, desde la desinformación hasta su uso como herramienta geopolítica. Por ello, consideró imprescindible avanzar en marcos regulatorios internacionales.
Aunque evitó comparar directamente la IA con armamento nuclear, reconoció que será necesario establecer mecanismos globales que garanticen su uso responsable. “Habrá que legislar para fomentar el uso correcto y evitar el uso indebido”, explicó.
Asimismo, subrayó que una regulación adecuada no debe frenar la innovación, sino generar confianza, impulsar la adopción tecnológica y promover el desarrollo sostenible del sector.

Competencia global y soberanía tecnológica
El experto también abordó el riesgo de concentración del poder tecnológico en manos de unas pocas potencias, principalmente Estados Unidos y China, que actualmente lideran el desarrollo de modelos avanzados y hardware especializado.
En este sentido, insistió en la necesidad de fortalecer la soberanía tecnológica de otras regiones, particularmente Europa, mediante el impulso a empresas locales, infraestructura tecnológica y capacidades propias en inteligencia artificial.
Europa busca ponerse al día
Si bien reconoció que Europa inició con desventaja en la carrera tecnológica, Orús se mostró optimista sobre los esfuerzos actuales para recuperar terreno. “Lo importante no es si llegamos tarde, sino llegar”, afirmó, destacando que ya existen iniciativas que podrían posicionar nuevamente al continente en el mapa global de la innovación.


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