Ciudad de México, 20 de mayo de 2026. — Productores agrícolas y organizaciones campesinas elevaron la presión sobre el Gobierno federal al advertir que podrían realizar movilizaciones durante el Mundial 2026 si no se atienden sus demandas relacionadas con la crisis del campo mexicano, principalmente la exclusión de los granos básicos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC.
La advertencia fue planteada por integrantes del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, quienes han señalado que el actual modelo comercial afecta directamente a productores nacionales de maíz, trigo, sorgo, frijol y otros cultivos estratégicos. De acuerdo con sus reclamos, la competencia con granos importados, los bajos precios de compra, el encarecimiento de insumos y la falta de apoyos suficientes han colocado al campo mexicano en una situación crítica.
Los productores han advertido que, de no obtener una respuesta concreta, podrían llevar sus protestas a puntos estratégicos relacionados con la Copa del Mundo, evento que México compartirá como sede junto con Estados Unidos y Canadá. La amenaza de bloquear actividades vinculadas al Mundial busca llamar la atención nacional e internacional sobre las condiciones que enfrentan miles de campesinos en el país.
Entre sus principales exigencias se encuentra sacar los granos básicos del T-MEC, establecer precios justos para las cosechas, garantizar créditos accesibles para productores y fortalecer la soberanía alimentaria. Organizaciones campesinas argumentan que México no puede depender cada vez más de importaciones mientras los productores nacionales enfrentan pérdidas, endeudamiento y falta de condiciones para competir.

La tensión ocurre en un momento clave, ya que el Gobierno mexicano busca evitar conflictos sociales durante el Mundial 2026. Este miércoles, la administración federal anunció un acuerdo con productores de maíz blanco para garantizar precios justos, contratos anticipados sin intermediarios, descuentos en fertilizantes, semillas y plaguicidas, además de apoyos dirigidos a más de 61 mil productores. El plan contempla una cobertura de 705 mil hectáreas y alrededor de siete millones de toneladas de maíz.
Sin embargo, para diversos grupos campesinos, los acuerdos parciales no resuelven el problema de fondo. Su inconformidad apunta directamente al modelo de comercio agroalimentario y a la necesidad de modificar las condiciones bajo las cuales México importa y comercializa granos básicos dentro del tratado comercial con Norteamérica.
El tema ha tomado fuerza porque conecta tres frentes sensibles: la economía del campo, la seguridad alimentaria y la imagen internacional de México rumbo al Mundial. Mientras el Gobierno intenta contener las protestas mediante acuerdos y apoyos, los productores advierten que mantendrán la presión hasta lograr cambios estructurales.
La amenaza de movilizaciones durante el Mundial 2026 convierte la crisis del campo en un asunto de alcance nacional, pues no solo involucra a los productores agrícolas, sino también al comercio internacional, al precio de los alimentos y a la estabilidad social durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.


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