El Múzquiz de antes: historia, recuerdos y tradiciones que se fueron

Posted by:

|

On:

|

La familia Guerra Rosas: entre los lazos familiares y los caminos del ganado

El Múzquiz que se nos fue…

Las fotografías antiguas tienen la capacidad de reunir pasado y presente en una sola imagen. En ellas no solamente observamos rostros; encontramos historias de trabajo, sacrificio, familia y arraigo. Tal es el caso de estas dos valiosas fotografías que nos permiten asomarnos a la vida de una de las familias vinculadas a la tradición ganadera de Múzquiz: la familia Guerra Rosas.

La primera imagen muestra una reunión familiar realizada probablemente durante las primeras décadas del siglo XX. En ella aparecen varias generaciones reunidas alrededor de quienes fueron los pilares de la familia: Miguel Guerra Rosas y Mariana Rosas de Guerra.

Junto a ellos encontramos a sus hijos, hijas, nietos y demás familiares, entre quienes se identifican Jesús Garza Guerra, Angelina Ancira de Guerra, Jacobo Falcón Guerra, Ninfa Guerra de Falcón, Anacleto Falcón Guerra, José Falcón Guerra, Isidro Falcón Guerra, Eduardo Falcón Guerra, Alejandro Guerra Rosas, Josefa (Pepa) Guerra Ancira, Josefina García de Guerra, Bertha Guerra García, Julieta Guerra García, María de Jesús “Chita” Falcón Guerra y Otila Garza González (Guerra Ancira), cuyos nombres han sido preservados gracias a la memoria familiar. Tiempo después se incorporaría a la familia Miguel Guerra Ancira como hijo de Miguel Guerra Rosas y de Angelina Ancira.

Al observar la fotografía resulta inevitable pensar en aquellos tiempos en que las familias constituían el núcleo de la vida social y económica. Los mayores ocupan el centro de la composición como símbolo de respeto y autoridad, mientras los niños representan la continuidad de un legado familiar que habría de prolongarse durante generaciones.

Sin embargo, detrás de estos rostros existía una historia ligada estrechamente a la tierra, a los ranchos y a la ganadería.

Miguel Guerra Rosas dedicó gran parte de su vida a las actividades ganaderas y llegó a desempeñarse como administrador de La Babia, una de las propiedades ganaderas más importantes del norte de Coahuila. En una época en que la ganadería era una de las principales actividades económicas de la región, hombres como él desempeñaban una labor fundamental para el desarrollo de los ranchos y el comercio de ganado.

Una segunda fotografía complementa de manera extraordinaria esta historia familiar. En ella aparece precisamente Miguel Guerra Rosas encabezando una impresionante partida de ganado que se dirigía hacia los Estados Unidos. La imagen, que actualmente forma parte del acervo del Museo de Ganadería de Múzquiz, constituye un valioso testimonio de una actividad que marcó profundamente la vida económica y cultural de nuestra región.

Según la descripción que acompaña la fotografía, la partida salió el 1 de octubre de 1957 con aproximadamente 1,300 cabezas de ganado. Durante varios días, vaqueros y caporales condujeron la remesa a caballo por ranchos, caminos y parajes hasta llegar al puente internacional, desde donde continuaría su camino hacia el mercado estadounidense.

Al frente de aquella larga columna de ganado aparece Miguel Guerra Rosas, guiando una labor que exigía experiencia, liderazgo y profundo conocimiento del campo. Aquellas travesías requerían jornadas extenuantes, vigilancia constante de los animales, noches al aire libre y una gran coordinación entre los hombres encargados de la conducción.

Para quienes vivieron aquella época, estas movilizaciones eran parte de la vida cotidiana. Para las nuevas generaciones, representan una ventana a un mundo donde el trabajo ganadero dependía de la habilidad de los vaqueros, de la fortaleza de los caballos y del conocimiento acumulado durante años de experiencia.

Entre los personajes que aparecen en la fotografía destaca Alejandro Guerra Rosas, de quien la tradición familiar conserva recuerdos particularmente interesantes. Se sabe que participó en la Revolución Mexicana bajo las órdenes del general Alberto Guardado, destacado revolucionario originario de Múzquiz. Terminado el conflicto armado, trabajó durante algún tiempo junto a su hermano en los ranchos de La Babia, continuando la estrecha relación de la familia con las actividades ganaderas de la región.

Alejandro Guerra Rosas también formó una familia cuyos descendientes dejaron huella en la vida económica de la Región Carbonífera. Fue padre de Alejandro Guerra García y Miguel Guerra García. Su hijo Alejandro alcanzó gran reconocimiento en Sabinas como propietario de una agencia distribuidora de automóviles y de un importante negocio de llantas, actividades empresariales que lo convirtieron en una figura conocida dentro de la comunidad.

Al contemplar ambas fotografías juntas, comprendemos que no se trata únicamente de un retrato familiar y de una escena ganadera aislada. Son dos capítulos de una misma historia. La primera nos muestra la fortaleza de una familia; la segunda nos revela el oficio que ayudó a forjar su identidad.

Los Guerra Rosas formaron parte de una generación de hombres y mujeres cuyo esfuerzo contribuyó al desarrollo de Múzquiz y de toda la región ganadera del norte de Coahuila. Sus vidas transcurrieron entre los afectos familiares y los caminos del campo, entre las reuniones familiares y las largas jornadas acompañando el ganado.

Hoy estas imágenes conservan un valor incalculable. Nos permiten poner nombre a los rostros, reconstruir parentescos y recordar una forma de vida que forma parte esencial de nuestra memoria colectiva.

La historia de la familia Guerra Rosas es también la historia de varias generaciones de muzquenses que participaron en distintos momentos del desarrollo regional: algunos en la Revolución Mexicana, otros en la ganadería de La Babia y muchos más en las actividades comerciales y empresariales que impulsaron el crecimiento de la Región Carbonífera. Por ello, cada uno de los rostros que observamos en esta fotografía representa mucho más que un parentesco; representa una parte de la historia de Múzquiz y de Coahuila.

Mi más sincero agradecimiento a Miguel Guerra Dávila, por compartir la fotografía histórica donde aparece la partida de ganado encabezada por Miguel Guerra Rosas, así como a Roberto de Hoyos Garza, quien amablemente facilitó la fotografía familiar en la que aparece su señora madre, Otila Garza, permitiendo que estas imágenes y sus historias continúen formando parte del patrimonio histórico de Múzquiz.

Porque cada fotografía rescatada del álbum familiar es una página más que recuperamos de la historia de nuestro pueblo.

Y ahora queremos escuchar a nuestros lectores:

¿Recuerda usted a alguno de los integrantes de esta familia?

¿Conoció a Miguel Guerra Rosas o escuchó hablar de su trabajo en La Babia?

¿Algún familiar suyo participó en aquellas grandes partidas de ganado que recorrían los caminos de Coahuila rumbo a la frontera?

¿Conoció a Alejandro Guerra Rosas o escuchó hablar de sus trabajos?

¿Conserva fotografías antiguas de ranchos, vaqueros o familias ganaderas que desee compartir para ayudar a reconstruir la memoria histórica de Múzquiz?

Sus recuerdos y testimonios son una parte invaluable de la historia que juntos seguimos construyendo.

Texto y curaduría/Claudia Elguézabal Jiménez

Múzquiz/Notas del Pasado

Posted by

in

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *