Estados Unidos ejecutó una serie de ataques de gran alcance contra instalaciones militares y portuarias iraníes, como respuesta a agresiones contra tres embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
Washington aseguró que la operación fue considerablemente mayor que sus anteriores respuestas militares. Irán condenó los bombardeos y acusó al Gobierno estadounidense de romper los entendimientos provisionales alcanzados para reducir la confrontación.
La ofensiva coincidió con el inicio de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde Donald Trump criticó a los aliados europeos por no apoyar suficientemente la intervención estadounidense en Irán.


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