Tumbler Ridge, Columbia Británica, Canadá – 11 de febrero de 2026 Canadá se encuentra en estado de shock tras uno de los tiroteos más mortíferos en su historia reciente: un ataque ocurrido el martes 10 de febrero en la pequeña comunidad rural de Tumbler Ridge (aproximadamente 2,400 habitantes) dejó nueve personas fallecidas —incluido el sospechoso— y al menos 25 heridos, la mayoría con lesiones no mortales.
La Real Policía Montada de Canadá (RCMP) confirmó que el incidente inició alrededor de las 13:20 horas locales (hora del Pacífico) con un reporte de tirador activo en la Tumbler Ridge Secondary School. Los oficiales respondieron rápidamente y emitieron una alerta pública de emergencia.

Según las autoridades, el sospechoso —identificado como Jesse Van Rootselaar, de 18 años, residente local— primero atacó en una vivienda privada, donde mató a dos familiares: su madre (de 39 años) y su hermanastro (de 11 años). Posteriormente se dirigió a la escuela secundaria, donde abrió fuego y causó la muerte de seis personas más: una educadora mujer de 39 años, tres alumnas de 12 años y dos alumnos (de 12 y 13 años, respectivamente).
El atacante fue hallado sin vida en la escuela con una herida aparentemente autoinfligida. La policía revisó el conteo de fallecidos a nueve en total (ocho víctimas más el sospechoso) tras confirmar que una persona inicialmente reportada como muerta sobrevivió y permanece en condición crítica.
Alrededor de 25 personas fueron atendidas por heridas no mortales en un centro médico local; dos fueron trasladadas en estado grave por vía aérea. Los estudiantes y personal se refugiaron en aulas barricadas durante horas: testigos describieron cómo profesores usaron bancos metálicos para bloquear puertas y garajes, permitiendo evacuaciones seguras una vez neutralizada la amenaza.
La escuela secundaria (con menos de 200 alumnos), la primaria y un colegio local permanecen cerrados indefinidamente. El premier de Columbia Británica, David Eby, calificó el suceso como una “tragedia inimaginable” y confirmó que las notificaciones a familiares continúan en curso. El primer ministro federal Mark Carney expresó su devastación y canceló viajes internacionales para atender la crisis.
El ataque revive el debate nacional sobre el control de armas. Canadá endureció sus leyes tras el tiroteo masivo de 2020 (23 muertos), prohibiendo más de 1,500 modelos de armas de asalto y lanzando un programa de recompra que enfrenta críticas por su lentitud y polarización política. La RCMP indicó que el sospechoso tenía historial de intervenciones por salud mental, incluyendo decomisos temporales de armas que luego fueron devueltas.
La comunidad, ubicada en las estribaciones de las Montañas Rocosas y rodeada de paisajes naturales, permanece conmocionada. Autoridades continúan la investigación para determinar el móvil completo y el origen de las armas utilizadas (incluyendo un arma larga modificada y una pistola). No se reportan amenazas pendientes.
Las autoridades canadienses reiteraron el llamado a la vigilancia comunitaria y al reporte inmediato de situaciones de riesgo, mientras el país guarda luto por las víctimas de este raro y devastador incidente.

