Aficionados mexicanos han denunciado lo difícil que es conseguir boletos para ver partidos del Mundial 2026, incluso cuando el torneo se jugará en casa. Aunque FIFA anunció entradas desde 60 dólares, muchos seguidores encontraron precios mucho más altos por la demanda, la reventa y el sistema de precios dinámicos.
El problema afecta sobre todo a aficionados comunes que esperaban vivir un Mundial en México sin gastar cantidades enormes. Algunos han tenido que ahorrar durante años, cancelar vacaciones o gastar decenas de miles de pesos para alcanzar una entrada.
La noticia es relevante porque muestra cómo el Mundial, aunque se presenta como una fiesta popular, puede volverse inaccesible para buena parte de la población. También abre el debate sobre si el fútbol moderno se está alejando de sus aficionados tradicionales.


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