La selección de Alemania llevó a su jardinero Sebastian Breuning a Carolina del Norte para cuidar su cancha de entrenamiento durante el Mundial. El equipo está instalado en Wake Forest University, donde las altas temperaturas complican el mantenimiento del césped.
Breuning trabaja con personal local para mantener el campo hidratado y en buenas condiciones. La decisión refleja el nivel de detalle con el que las selecciones preparan cada aspecto antes de competir.
La noticia es curiosa porque muestra que el Mundial no solo se gana con jugadores y técnicos. También importan logística, clima, campos de entrenamiento, descanso y hasta el estado exacto del pasto donde se practica.


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