Irán lanzó misiles y drones contra bases e instalaciones estadounidenses ubicadas en Kuwait, Baréin y Qatar, en respuesta a los nuevos bombardeos ordenados por Washington contra territorio iraní.
Los ataques activaron alarmas en distintos países del Golfo y provocaron la intercepción de varios proyectiles. Irán asegura que alcanzó depósitos de combustible, sistemas defensivos e instalaciones militares, mientras Estados Unidos evalúa los daños.
La escalada amenaza con destruir el frágil alto el fuego acordado semanas atrás. El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz y el riesgo sobre las rutas petroleras también han provocado incrementos en los precios internacionales del crudo.

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